KING, STEPHEN
NO ES MÁS QUE UNA LÍNEA NEGRA SOBRE LA PÁGINA EN BLANCO. UNA LÍNEA DEL HORIZONTE, SEGURO. PERO TAMBIÉN ES UNA GRIETA POR LA QUE VERTER LA NEGRURA. Edgar Freemantle pierde el brazo en un terrible accidente que también le retuerce la mente y la memoria para dejarlo lleno de rabia, y sólo rabia, cuando empieza el proceso de recuperación. Su matrimonio, que le dio dos hijas maravillosas, se ha roto y él quisiera no haber sobrevivido a las graves heridas que le produjo el percance. Quiere huir. Su psicólogo, el doctor Kamen, le propone u00abuna cura geográficau00bb, una nueva vida lejos de la gran empresa de construcción que Edgar había creado. Y le sugiere algo más: #Edgar, u00bfhay algo que te haga feliz? #Solía dibujar. #Retómalo. Necesitas protegerte# protegerte contra la noche. Edgar abandona Minnesota y alquila una casa en Duma Key, un terreno alargado de una belleza deslumbrante y extrañamente salvaje en la costa de Florida. Oye las voces de las puestas de sol en el golfo de México y las conchas que arrastra la marea. Y comienza a dibujar. En la playa entabla amistad con Wireman, otro hombre a quien le cuesta hablar de sus heridas, y con Elizabeth Eastlake, una anciana enferma, cuyas raíces se entrelazan con el propio Cayo. Ahora Edgar pinta, a menudo con una aceleración frenética, y descubre en sí mismo un talento extraordinariamente peligroso. Muchos de sus cuadros contienen un poder que ni él sabe controlar. A medida que se van descubriendo los fantasmas de la infancia de Elizabeth, el poder destructivo de los cuadros se convierte en algo realmente devastador. La tenacidad del amor, los peligros de la creatividad, los misterios de la memoria y la naturaleza de lo sobrenatural. Con todos ellos, Stephen King nos ofrece una novela tan fascinante como terrorífica.