REGARDEIE, ISRAEL
Dentro de cada hombre y toda mujer hay una fuerza que dirige y controla el curso entero de la vida. Usada apropiadamente, puede curar toda aflicción y todo mal a los que se halla expuesta la humanidad. Toda religión afirma esto. Todas las formas de curación espiritual, sin importar bajo qué nombre viajen, prometen la misma cosa. El uso dirigido de semejante fuerza es capaz de aportar salud al cuerpo y a la mente.