ESTEVE, MIQUEL
Jericó, un empresario en proceso de quiebra económica y con un matrimonio que se derrumba, le pide al camarero del pub donde suele acudir por las tardes la dirección de un local con un ambiente diferente, a la búsqueda de emociones distintas que le ayuden a olvidar su drama vital. El camarero le proporciona una tarjeta con un nombre, Donatien, un teléfono móvil y una contraseña: Los infortunios de la virtud. El empresario contacta y acude a la dirección del Distrito Viejo de Barcelona que se le proporciona. Desde esa misma noche se verá inmerso en un juego sádico, en una orgía instituida como un culto subterráneo donde las prácticas amatorias extremas pretenden perpetuar el espíritu libertino del marqués de Sade a través de los tiempos. rn