TOHARIA, MANUEL
nttttt La meteorología, considerada hoy como unau00a0ciencia a parte entera, no fue hasta hace unu00a0par de siglos más que un conglomerado deu00a0saberes nada racionales, basados en tradicionesu00a0y creencias como mínimo arbitrarios.Sin duda, las civilizaciones más antiguas seu00a0preocupaban del devenir del tiempo atmosférico,u00a0por la cuenta que les traía para susu00a0viajes y batallas, la obtención de alimento, elu00a0acomodo más o menos confortable de su vidau00a0cotidianau2026 Pero los progresos de la menteu00a0humana en este campo no fueron muy lejos,u00a0al menos hasta el Renacimiento, que trajo losu00a0primeros instrumentos de medida. Con ellos,u00a0poco a poco comenzamos a disponer de datosu00a0reales con los que descubrir las leyes naturalesu00a0de la atmósfera.La ciencia del tiempo, que estudia el estadou00a0permanentemente cambiante de los meteoros,u00a0y su prima hermana la ciencia del clima,u00a0que analiza los promedios a largo plazo deu00a0esos sucesivos cambios atmosféricos, sonu00a0hoy objeto de controversia. Muchos científicosu00a0acusan a la industria humana de los cambiosu00a0de clima causados por la mano del hombre,u00a0afirmando que serán inevitablemente dañinos.Otros relativizan el asunto, pero suelen ser tenidosu00a0por u201cherejesu201d científicos. u00bfHerejías en laactividad científica? Suena a más de lo mismo:u00a0en la antigüedad, las tormentas se debían au00a0los dioses, hoy hemos remplazado a Júpiter ou00a0Thor por, sucesivamente, las bombas atómicas,u00a0la contaminación o los gases de efectou00a0invernadero. La polémica, en la que los mediosu00a0de comunicación parecen haber adoptado unau00a0postura militante y poco objetiva, está servida.ntttt