EL MODERNO SISTEMA MUNDIAL - LA AGRICULTURA CAPITALISTA Y LOS ORIGENES DE LA ECONOMIA MUNDO EUROPEA

EL MODERNO SISTEMA MUNDIAL - LA AGRICULTURA CAPITALISTA Y LOS ORIGENES DE LA ECONOMIA MUNDO EUROPEA

WALLERSTEIN, IMMANUEL

$296.00
IVA incluido
Agotado
Editorial:
SIGLO XXI EDITORES 17
Año de edición:
2011
Materia
Historia general 64
ISBN:
978-607-03-0337-1
Páginas:
592
Encuadernación:
Rústica
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La apariclón en inglés del primer volumen de El moderno sistema mundial supuso en 1974 el comienzo de una verdadera revolución en la historiografía y un fuerte impulso al renacimiento de la sociología histórica. Más allá de las discrepancias y las polémicas a las que ha dado y está dando origen, esta obra es ya un clásico. Su argumento central es que el moderno sistema mundial toma la forma de una economía-mundo capitalista, que tuvo su génesis en Europa en el largo siglo XVI e implicó la transformación de un modo de producción tributario o redistributivo específico, el de la Europa feudal, en un sistema social cualitativamente diferente. Desde entonces la economía-mundo capitalista se ha extendido geográficamente hasta abarcar todo el globo; ha seguido un modelo cíclico de expansión y contracción y una localización geográfica variable de los papeles económicos (el flujo y el reflujo de las hegemonías, los movimientos ascendentes y descendentes de los distintos centros, periferias y semiperiferias), y ha sufrido un proceso de transformación secular, incluyendo el avance tecnológico, la industrialización, la proletarización y el surgimiento de una resistencia política estructurada al propio sistema, transformación que está aún en marcha. Desde tal perspectiva, el siglo XVII, entendido como el periodo que va desde 1600 a 1750, aproximadamente, es ante todo un ejemplo del modelo cíclico de expansión y contracción. En lo que respecta a la geografía general del sistema mundial, las fronteras creadas hacia 1500 no no variaron de forma significativa hasta después de 1750. En cuanto a los procesos seculares de cambio, no se observa ningún salto cualitativo en el período 1600-1750: hubo una continuidad esencial entre el largo siglo XVI y el XVII, con la única gran diferencia de una expansión y una contracción, de un desarrollo y un menor desarrollo. nImmanuel Wallerstein es director del Centro Fernand Braudel para el Estudio de Economías, Sistemas Históricos y Civilizaciones, en la Universidad del Estado de Nueva York en Binghamton (SUNY), y director de la revista trimestral Review.

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