ALBARRAN, JAIRO CALIXTO
nttttt En la geografía agreste de este libro que tiene algo de cruz y de bandera, pastan las chachalacas mientras aúllan u0093u00bfY yo por qué?u0094; los diplodocos del PRIcámbrico temprano se recuperan del cataclismo madracista y esperan ser adoptados por Hank Rohn en su lógica de galgódromo; las tribus perredistas gestan y catan jibarizaciones ecuménicas al ritmo de somos pocos pero sectarios, y los panistas se parecen tanto a los del tricolor, que no pueden engañarnos.nnHe visto a los mejores foxistas de mi generación perderse en el Ipiranga rumbo al rancho San Cristóbal. Conocí un lugar llamado Paraje San Juan y supe que hacía esquina con Comala. Bebí de la cava personal de mi góber precioso e intercambié cultos albures con Kamel Nacif mientras Succar Kuri regresaba de su curso propédeutico de estimulación temprana con el padre Maciel. Atestigüé la metamorfosis de Roberto Madrazo en Robertico Limonta; el advenimiento del Peje superstar, señor de todos los megaplantones; la denodada gesta democrática de la maestra Gordillo por el bótox por bótox; el surgimiento del compló como una de las Bellas Artes y el papel de la vocería presidencial en la transformación de la lógica aristotélica en galimatías encarnado.nnMe alegro de que Dios me haya prestado vida para conocer nuevas y extrañas especies, hallazgos de la zoología fantástica como el Niño Verde, Jorge Kahwagi, el subprocurador Vega Memije, Lino Korrodi & Carlota Robinson, el Ingeniero y sus muchachitos, así como Carlitos Ahumada, el voyeurista de la vida galante.nnEspero que con el presente texto u0096escrito frente al pelotón de fusilamiento cuando recordé la tarde remota en que mi padre me llevó a conocer San Lázarou0096 tan bonitos recuerdos no se pierdan como una lágrima en la lluvia.ntttt