Para la oruga glotona no hay advertencia que valga siempre que se trate de saciar su hambre. Pronto se meterá en problemas al ser descubierta por un granjero de mal humor.
Otros libros del autor
Vista previa: LA ORUGA HAMBRIENTA
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Puede obtener más información aquí o cambiar la configuración.