MANCOVSKY, VIVIANA
nttttt Palabras dichas al pasar o recurrentes, cotidianas, pronunciadas cada día por maestros y profesores en el encuentro con sus alumnos. Palabras de aprecio y cariño, de desaliento, de enojo, reto o sanción... Enunciados más o menos explícitos que transmiten una corrección, el reconocimiento de un logro, la aprobación de una respuesta o el señalamiento de un error en relación con el aprendizaje de un determinado contenido curricular. Palabras que expresan, también, normas o sancionan su transgresión respecto de los aprendizajes sociales que orientan la convivencia en el aula. En el discurso del maestro, junto a la evaluación formal, se despliega -de manera menos transparente, pero no por eso menos potente- otro tipo de evaluación: la evaluación informal. A su vez, propone la tarea cotidiana de evaluar 'informalmente' a los alumnos como un arte: el arte de juzgar. Arte, porque se trata de conocer las propias herramientas de trabajo (las palabras) y, con ellas, permitirse la ilimitada aventura de crear, construir, posibilitar... Juzgar, porque es hacer que el otro deje de ser indiferente. Es, antes que nada, reconocer subjetivamente al alumno y sus posibilidades.ntttt