LA PARTE INVENTADA

LA PARTE INVENTADA

FRESAN,RODRIGO

$69.00
IVA incluido
Agotado
Editorial:
MONDADORI 9
Año de edición:
2014
Materia
Autores latinoamericanos 33
ISBN:
978-84-397-2737-8
Páginas:
576
Encuadernación:
Rústica
$69.00
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u00bfCómo funciona la mente de un escritor? La parte inventada es el primer volumen de la trilogía que Rodrigo Fresán dedica a sumergirse en la mente de un escritor para desentrañar todo lo que pasa ahí dentro. La parte inventada busca respuesta a esa pregunta adentrándose en la mente de un escritor que trata de escribir su propia historia. O de reescribirla a su manera. La historia de alguien que conoció cierto éxito hace unos años, en el siglo y milenio pasado; pero que ahora siente que ya no hay lugar para él, ni en el mundillo literario ni en el gran mundo. Y que --entre las partículas aceleradas de letras de Francis Scott Fitzgerald, música de Pink Floyd, un antiguo juguete a cuerda y el paisaje de las playas de la infancia-- cree que ha llegado el momento de contar su versión del asunto... u00abCon el tiempo, le preguntarán, una y otra vez, aquello de "u00bfCómo se le ocurren esas ideas que escribe?" Interrogante casi obligado al que se responde -al que él responderá, siempre-- con vaguedades eternas o con certezas que se olvidan al día siguiente. Y se preguntará a sí mismo cómo es que nunca le preguntan algo mucho más importante o, al menos, más interesante. Por qué nunca le preguntan "u00bfCómo se le ocurrió la idea de ser escritor?"u00bb Reseña: u00abLa parte inventada ha despertado toda mi atención y admiración. Hay tiniebla en él, pero acoge luces en su interior, porque es brillante su prosa dirigida a lectores de antes; prosa que arde al modo de un cohete que como una araña explotara entre las estrellas y que incendia en su afán por extremar el estilo, la voz propia, y así de paso, como quien no quiere la cosa, maniobrar como si nada se hubiera colapsado en el mundo editorial y Nabokov siguiera, imperturbable, moviendo alfiles en los atardeceres de Montreux, es decir, se pudiera seguir escribiendo como en los buenos tiempos.u00bb Enrique Vila-Matas, El País