ROSAS, ALEJANDRO
Las narraciones aquí reunidas sorprenden e incomodan. Parten de una visión compartida donde no existen héroes ni villanos, lo que impera es la naturaleza humana con sus claroscuros, por encima de las ideas o los principios que dieron origen al movimiento armado de 1910, la Revolución trastocó por completo la realidad fue el tiempo de la violencia, de las personalidades llevadas al límite, de los excesos; el tiempo de lo inverosímil vuelto cotidianidad y de lo inaudito; de la muerte y la destrucción, del desquiciamiento colectivo. Tiempo del drama revolucionario y de los actores del drama que lo llevaron hasta sus últimas consecuencias.