BAZ NUNGARAY, JOSE ANTONIO
nttttt u00abTerminado el tiempo de la desacralización del que se promovía como santo en vida, ya no digamos en muerte, llega el tiempo de la parodia. Y Jabaz lo coge al vuelo, siguiendo el adagio que dice: u0093Santo que del cielo resbala, hasta el ridículo no parau0094. Para ello, nos despliega algunas estampas memorables de la santidad interruptus de ese mexicano de exportación que hasta sus más fieles discípulos han terminado por aceptar que murió en olor de impunidad.u00bb Fernando M. González, en el Prólogo u00abNingún nombre ha sido cambiado, pues los inocentes ya han sido suficientemente perseguidos. El Diario apócrifo de Maciel el travieso habla por sí mismo, y apelando a la vasta sabiduría de su protagonista, afirmo: u0093si te vienen a contar cositas malas de mí... manden a todos a volaru0094... y saquen sus propias conclusiones.u00bb Ferdinand de Fraudel, en la Introducciónntttt