VILLA, GUADALUPE Y ROSA HELIA
En vida, Pancho Villa recibió descrédito y honores: Villa el asesino despiadado, Villa el violador, Villa el roba vacas, Villa el Robin Hood, Villa el general victorioso señalado como el Napoleón mexicano, Villa el de alma noble y generosa, protector de los desvalidos. Al morir, Villa siguió estando presente en las noticias sensacionalistas: su asesinato y las conjeturas del complot para liquidarlo, la profanación de su sepulcro y decapitación dieron pie a todo tipo de historias escritas y orales. Villa salió del que podríamos considerar su #hábitat natural#, invadiendo con su arrolladora personalidad al mundo entero. Por razones que no acabamos de asir, Villa ha unificado al sector más popular de los mexicanos gracias al imaginario que artistas plásticos, músicos, cineastas, actores, fotógrafos, políticos, escritores, empresarios, artesanos, médiums y santeros han edificado, contribuyendo a extender su conocimiento entre la población. Villa se ha transformado en objeto decorativo, souvenir, bandera política enarbolada por movimientos sociales y, muy recientemente, venerado a través de oraciones y artículos esotéricos.